El crujido de las cadenas de aquella hamaca abandonada.
Los acordes de un tema en otro idioma.
Las agujas del reloj del living.
El olor a madera que tiene el subte (ese último subte) de las 22:58.
Mareos y ampollas en los pies.
El resplandor de esa (linda) remera en la vidriera.
Una foto llena de rostros completamente nuevos.
Una estrella fugaz sobrevuela la calle Florida.
Mariposas que tocan el timbre.
Un café amargo.
Pintura fresca.
Migas sobre el mantel recién puesto.
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